entrevista joe abercrombie

Le llaman el Señor de la Oscuridad Tenebrosa, Lord Grimdark. Es, junto a George R.R. Martin, uno de los escritores que han dado una patada al estómago del género fantástico, paladines sombríos de una revolución que ha hecho de este género de minorías un fenómeno de masas. Lo que antes era luminoso e idealizado ahora es sucio, retorcido.

Ya no hay héroes ni villanos sino personajes tan creíbles como los de una novela negra, tan imperfectos como cualquiera de nosotros, a veces tan contrahechos por dentro como por fuera. Ya no hay que perseguir y matar a un dragón, ahora conflictos políticos y económicos —problemas que nos resultan muy familiares— se convierten en el eje de las historias.

El británico Joe Abercrombie es uno de los máximos exponentes de este subgénero llamado Grimdark que arrasa en nuestros días. Con sus dos series literarias, La primera ley (Runas/ Alianza) y El mar quebrado (Fantascy/Penguin Random House) se ha situado en los primeros puestos de las listas de bestseller más prestigiosas, como la de The New York Times, y también ha sido galardonado con uno de los premios con más reconocimiento, el Locus.

Invitado por el Festival Celsius, Abercrombie visitó por primera vez Madrid la semana pasada, donde mantuvo una charla con sus lectores en el Espacio de la Fundación Telefónica. Allí nos recibió poco antes de que el auditorio se abarrotara con cientos de fans.

Parece que corren buenos tiempos para la fantasía, ¿es un fenómeno temporal, impulsado por la serie de Juego de Tronos y las películas de El señor de los Anillos, o eso ha ayudado a que un género minoritario se asiente de forma definitiva?

El Señor de los Anillos es uno de los libros más vendidos de todos los tiempos y se publicó en los 50 y tuvo un boom en los 70, así que creo que la fantasía siempre ha sido un fenómeno exitoso. Después vinieron los libros de Terry Brooks (Crónicas de Shannara) y Dragones y Mazmorras, y el universo de Dragonlance, que trajo la fantasía más comercial. Luego surgió llegó la idea de que la fantasía podía ser más realista y oscura, más impactante. Juego de tronos desde luego ha contribuido a que se convierta en un fenómeno ‘mainstream’, y ya no hablemos de los libros de Harry Potter. La fantasía siempre ha sido exitosa lo único que ha cambiado es que ahora se ha dirigido a una dimensión más oscura y sangrienta. ¿Quién sabe qué será lo próximo?

¿Por qué aportar oscuridad a la fantasía, que es un género de evasión? ¿No hay suficiente oscuridad en nuestra realidad?

Hay gente que piensa eso, que ya ven demasiadas masacres y catástrofes en las noticias como para querer ver más en los libros, y entiendo que es una postura razonable. Lo que pasa es que en los 80 yo leía muchísima fantasía, esas historias sobre un chico que tenía un destino especial, con un mentor que le llevaba a ese destino. Y aunque me gustaban esas novelas con el paso del tiempo empecé a sentirme frustrado porque tenía la sensación de que me estaban contando la misma historia una y otra vez. También leía libros del Oeste y thrillers, y novela negra como la de James Ellroy, donde los personajes que eran mucho más oscuros y realistas. Empecé a preguntarme cómo resultaría si centrara la historia en ese tipo de personajes, y no en la aventura, que era algo que no se veía en la fantasía.

Y es justo lo que hizo ‘Juego de tronos’.

Exacto. A mediados de los 90 descubrí Juego de Tronos y lo que yo creía que no existía en la fantasía, lo que yo echaba tanto de menos, estaba allí. Eso me dio un impulso a la hora de plantearme que podíamos incorporar elementos oscuros, sangrientos y cínicos a un género literario tradicionalmente ‘luminoso’. Lo que ocurre es que ahora hemos pasado al extremo contrario, ni es creíble una fantasía brillante de caballeros y guerreros ni es creíble una que sea totalmente oscura. Hay que encontrar el equilibro entre distintos elementos e influencias, creo que la fantasía admite diferentes puntos de vista y diferentes acercamientos y el gusto de los lectores va cambiando con el tiempo.

En estos tiempos que vivimos, con noticias tan devastadoras y tristes, ¿no se le hace duro abordar el sufrimiento humano?

En realidad para mí es una catarsis, me gustan las cosas bastantes oscuras, la verdad, creo que reflejan la realidad hasta cierto punto y esto es bastante positivo. Creo que la oscuridad puede ser entretenida, como las películas de terror, y además la fantasía oscura y pesimista también puede tener pinceladas de humor, aunque sea humor negro. Europa se ha convertido en el chivo expiatorio del Gobierno durante mucho tiempo

Hablando de conflictos, ¿cómo se ha tomado el mundo editorial británico el ‘brexit’? ¿Le podría afectar a usted de alguna forma?

No creo que el ‘brexit’ sea nada bueno. No sé cómo va a afectar a mi carrera, sobre todo respecto a los contratos de edición en el extranjero; creo que no va a ser una catástrofe inmediata pero tampoco es bueno, eso lo puedo asegurar. A largo plazo no va a ser nada positivo. Las editoriales británicas tienen un modelo muy sólido y exitoso para vender las obras angloparlantes al resto del mundo, es una fuente de ingresos muy importante para nuestras editoriales, así que en este sentido la cooperación estrecha ente países es algo muy positivo. Las fronteras cada vez tienen más importancia hoy en día y creo que no es una decisión muy sensata separarse del resto.

¿Tiene la sensación de que hay un sentimiento de arrepentimiento del ‘brexit’ entre los británicos?

El ‘brexit’ preocupa mucho, ha creado un revuelo político como el que no he visto en mi vida. En realidad todavía no ha pasado nada y me da la sensación de que van a ir aplazando la decisión de salir de Europa casi de una manera indefinida. Pero lo cierto es que si queríamos formar parte de la UE teníamos que haber amplificado las voces de aquellos que estaban a favor de ello, deberíamos haberlo hecho mejor. Creo que había argumentos muy positivos para permanecer en la UE pero no se esgrimieron bien, lo único que se decía era que iba a ser terrible si salíamos pero no explicaban por qué. En mi país hay gente que piensa que estar en contacto con Europa nos contamina, esa gente ha hecho mucho ruido, han hecho pensar a todos que el paso por la UE no era más que una transición en la gloriosa historia del Imperio Británico. Creo que hay un malestar y una preocupación generalizada con la política europea, hay gente que se siente marginada en este proceso y el ‘brexit’ lo refleja, creo que en realidad es una reacción a la sensación de frustración con el proceso político, una reacción a la indefensión. Se prometió un milagro económico que no ha tenido lugar. Si además el Gobierno fracasa es muy fácil echarle la culpa a Europa, que se ha convertido en su chivo expiatorio durante mucho tiempo. Por eso no me extraña que haya cuajado esa idea de que Europa es la culpable y por eso la gente se queja de Europa. Veremos qué pasa al final.

Supongo que no fue ese sentimiento lo que le llevó a convertirse en Lord Grimdark…

(Risas). Cuando empecé a escribir, en torno a 2001, no existía el término ‘grimdark’. Se acuñó en 2010 y entonces tenía otro sentido muy diferente, era casi peyorativo, se referían a obras ridículas, exageradas, historias tontas y un poco adolescentes, con elementos desfasados. Eso sí, lo que hacía George R.R. Martin no era ‘grimdark’, eso era bueno (risas). Me abrí una cuenta de twitter sobre esa época y a modo de broma decidí llamarme Lord Grimdark. Lo que empezó como una broma en Twitter ahora parece que es un punto de arrogancia y no es eso lo que pretendía.

Pues creo que la gente se lo toma muy en serio…

Es verdad, pero yo no tuve esa intención. Con el paso del tiempo se empezó a incluir otro tipo de literatura dentro del Grimdark y terminó englobando también a Martin. Ahora es una literatura fantástica más oscura, con un enfoque realista y cínico, y se ha instituido como un subgénero.

Muchos le comparan con George R.R. Martin, ¿quién ha matado más él o usted?

Estoy seguro de que él ha matado a muchos más que yo. Siempre he pensado que hay muchas cosas que le puedes hacer a tus personajes peores que matarlos, hay otras formas de maltratarlos. Cuando se publicó Juego de tronos estuve a punto de pasar del libro, vi la portada con un caballero y un dragón, con todos los estereotipos, y dije: “esto es más de lo mismo”. Pero un amigo me lo recomendó, me lo leí y me di cuenta de que era algo sorprendente, ¡mataba a sus personajes principales! En este sentido Martin ha tenido que superarse a sí mismo constantemente. Si un personaje muere, muere definitivamente, no te lo vas a encontrar más. Para seguir sorprendiendo tuvo que matar a más de golpe, como en la ‘Boda Roja’, y llega un punto en el que la muerte del personaje pierde parte del impacto, porque ya lo ha tenido que hacer varias veces. Ya no es tan sorprendente matar a tu protagonista. Es una opción a tener siempre en cuenta pero es incluso mejor dejarles tullidos, maltratarlos y es incluso satisfactorio que acabe el relato. Le puedes dar un destino a tu personaje, no fatal pero tampoco necesariamente feliz.

¿Sigue la serie de televisión?

¡Desde luego! Es una serie brillante, un lujo lo que han hecho con los libros. Los libros ya tenían mucho éxito antes de que llegara la serie, pero la HBO lo ha llevado a otra dimensión, ha hecho algo enorme. Ha penetrado en la cultura popular, ha llegado a lugares donde la fantasía no había llegado nunca. Es asombroso lo que han conseguido la HBO y Martin juntos. Es algo enorme y va a ser un reto tremendo hacer algo que lo supere. Desde luego soy muy fan de Juego de tronos, tanto de los libros como de la serie. Y también están las críticas, eso es algo con lo que tienes que lidiar, y Twitter y Facebook

¿Le han comprado los derechos para hacer alguna adaptación al cine o la televisión?

La verdad es que estoy en medio de un proyecto increíblemente emocionante ahora mismo, pero prefiero no hacer comentarios, otro proyecto de adaptación se torció en el último momento. Llegué a firmar para hacer una película de la trilogía de El Mar Quebrado pero era un acuerdo que no me convencía demasiado. Cuanto menos me convencía, más dinero me ofrecían y además me daba la oportunidad de ser guionista. Empecé a escribir el guión mientras mi agente negociaba el contrato. Los contratos del mundo editorial son muy complejos pero no son nada comparados a los acuerdos para adaptaciones televisivas y cinematográficas. Tardamos un año en negociar el acuerdo. Por fin envié el guión, les encantó, me sugirieron algunas mejoras, las hice, todo estaba todo muy bien atado, tan solo quedaba firmar. Pero yo les llamaba y siempre me daban largas. Lo último que supe es que la productora había quebrado. Fue una historia terrorífica, ahora hay otra historia pero todavía no puedo desvelar nada.

¿Una excesiva presión del público puede acabar con el escritor?

Depende del tipo de escritor o cual sea la naturaleza de esa presión. Un grado moderado de presión puede ser positivo. Ningún tipo de presión puede ser catastrófico y hundirte. Desde luego ese es un tipo de presión con el que yo no podría vivir. Sé que hay una presión comercial por colocar los libros en el mercado, y cuando terminas uno tienes que escribir más, hay que alimentar a ‘la Bestia’. Y también están las críticas, eso es algo con lo que tienes que lidiar, y Twitter y Facebook. Publicar tiene este tipo de presión, pero creo que es preferible a no haber publicado nunca. Pero puede ser duro a veces, y un poco horrible, y llegar a bloquearte.

¿Cree que eso le está afectando a Martin?

Martin es un escritor muy experimentado, lleva muchísimos años haciendo series de televisión y ha escrito libros enormes, aparte de Juego de tronos, desde los años 70. Tiene los pies sobre la tierra. Creo que sabe bien cómo mantener el control.

¿Qué tipo de relación tiene con él, son camaradas o rivales?

¡Soy su fan! La verdad es que hemos pasado momentos muy divertidos juntos, precisamente en España, donde coincidimos en el Festival Celsius de Avilés. También tuve la ocasión de verle en Inglaterra, cuando comenzó la serie de Juego de tronos. Es un gran tipo, muy atento, muy paciente, muy intenso.

Uno de los aspectos que más destaca de sus obras es la psicología y el calado moral/amoral de sus personajes. ¿Cómo los trabaja, le ha ayudado en esto sus estudios de psicología?

Puede que un poco sí, siempre me dejo llevar un poco cuando escribo y es verdad que soy licenciado en Psicología, pero no sé hasta qué punto me ha influido eso. Cuando estudié Psicología tenía claro que esa no iba a ser mi profesión. Pero todo lo que haces, lo que lees, lo que absorbes y estudias encuentra una forma de parecer en tu obra. Sobre todo me atraía la idea de construir unos personajes que se metieran en la cabeza de los lectores, en la fantasía tradicional los personajes eran muy superficiales, había un entorno maravilloso con grandes castillos y grandes montañas pero las personas eran muñecos recortables. Yo quería hacer lo contrario, centrarme en las personas, que en el entorno fuera más vago, que estuviera difuminado. Los pequeños detalles fantásticos en un entorno realista destacan mucho más.

Y además sus personajes son totalmente creíbles.

Sí, muchas veces los personajes de fantasía tienen contextos muy extremos y hacen cosas muy oscuras pero luego se comportan con normalidad. Yo quería transmitir que eso les genera problemas mentales. En El señor de los Anillos, Aragorn es un asesino que mata a centenares de orcos en las batallas pero cuando acaba la guerra es sensible y delicado, un rey cariñoso y un buen amigo. En la vida real si alguien asesina a otra persona no puede ser así. Quería darle una psicología creíble a los personajes, me salió de forma natural.

¿Qué es lo que más teme, malas críticas o malas ventas?

Malas ventas, sin duda (risas). Si no vendes nada es horrible. Con las malas críticas podría vivir. No, en serio, a veces las críticas pueden llegar afectarte, hay gente que parece que quiere destruirte, así que es mejor no tomárselas a pecho.

¿Entrar en las listas de más vendidos genera más responsabilidad respecto a lo que escribe?

Me siento muy responsable de cada libro que escribo, las listas dependen a veces de mecanismos muy complejos y pueden generar mucha ansiedad, ahora eres número 1 en enero, pero ¿qué hay de los otros meses? Prefiero no tomarme eso muy en serio.

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