leer novelas de ficcion fomenta la empatia

Seguir la dramática historia de «Doctor Zhivago», conmoverse con el amor secreto de «Jane Eyre» o, por qué no, llorar a moco tendido con el final de «Titanic», nos influye de una forma que los aficionados a la lectura y al cine probablemente ya sospechaban. Investigadores afirman en la revista Trends in Cognitive Sciences, que leer o ver narrativas pueden fomentar la empatía. Al explorar la vida interior de los personajes en cada página, los lectores pueden formarse ideas sobre las emociones y motivos de otros que luego pueden extrapolar a la realidad.

Keith Oatley, profesor emérito del Departamento de Psicología Aplicada y Desarrollo Humano de la Universidad de Toronto, cree que esta instersección entre literatura y psicología ha comenzado a tener éxito en los últimos años, después de que los investigadores se hayan dado cuenta de la importancia de la imaginación humana y los nuevos estudios de imágenes del cerebro.

El artículo, una revisión de otros trabajos, cita un estudio en el que a unos voluntarios se les pidió imaginar frases (por ejemplo, «una alfombra azul oscuro», «un lápiz de rayas naranja») mientras eran examinados en una máquina de resonancia magnética funcional. «Tan sólo tres frases fueron suficientes para producir una mayor activación del hipocampo, una región del cerebro asociada con el aprendizaje y la memoria. Esto apunta al poder de la propia mente del lector», señala Oatley. «Los escritores no necesitan describir escenarios exhaustivamente para animar la imaginación del lector, sólo tienen que sugerir una escena».

La ficción literaria simula una especie de mundo social, lo que provoca la comprensión y la empatía en el lector. Para medir esta respuesta empática, los investigadores fueron los primeros en utilizar la «Prueba de la mente en los ojos», por la que los participantes observan 36 fotografías de los ojos de personas, y eligen entre cuatro términos para indicar lo que la persona está pensando o sintiendo. Encontraron que la lectura de la ficción narrativa dio lugar a puntuaciones significativamente más altas que la lectura de libros de no ficción.

Efectos de estimulación similares sobre la empatía se encontraron cuando los participantes veían el drama televisivo de ficción «The West Wing» («El ala oeste de la Casa Blanca»), o jugaban un videojuego de detectives con una historia narrativa. Lo que es común a través de estos medios es el «compromiso con personajes sobre los que podemos pensar», dice Oatley.

Un pedazo de conciencia

«La característica más importante del ser humano es que nuestras vidas son sociales -apunta el investigador-. Lo que es distintivo de los seres humanos es que llegamos a acuerdos con otras personas, amigos, amantes, niños, que no están preprogramados por el instinto. La ficción puede ayudarnos a entender nuestra experiencia social».

Otros estudios han demostrado que las narrativas pueden incluso generar empatía por una raza o cultura que es diferente a la propia. En uno de estos estudios, los lectores de la historia ficticia de «Saffron Dreams» de Shaila Abdullah (que se centra en la experiencia de una mujer musulmana en Nueva York) mostraron tener un sesgo menor en la percepción de rostros árabes y caucásicos, en comparación con un grupo de control que leía un pasaje no narrativo.

Este nuevo campo de la psicología de la ficción narrativa todavía tiene un largo camino por recorrer. Por ejemplo, hay cuestiones que rodean el papel de la narración en la evolución humana. «Casi todas las culturas humanas crean historias que, hasta ahora, han sido más bien despectivamente llamadas ‘entretenimiento’», señala Oatley.

“¿Qué es una obra de ficción, una novela, una historia corta, una obra de teatro o una película o serie de televisión? Es un pedazo de la conciencia que pasa de mente a mente. Cuando usted está leyendo o viendo un drama, entra en un pedazo de conciencia que hace suya propia», dice Oatley.

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