los besos en el pan. Almudena Grandes

Los besos en el pan nos adentra en una realidad muy cercana, con una visión realista de la crisis económica que se está padeciendo en todo el territorio actualmente.

“Por eso los mayores tienen menos miedo. Ellos hacen memoria de su juventud y lo recuerdan todo, el frío, los mutilados que pedían limosna por la calle, los silencios, el nerviosismo que se apoderaba de sus padres si se cruzaban por la acera con un policía, y una vieja costumbre ya olvidada, que no supieron o no quisieron transmitir a sus hijos. Cuando se les caía un trozo de pan al suelo, los adultos obligaban a los niños a recogerlo y a darle un beso antes de devolverlo a la panera, tanta hambre habían pasado familias en aquellos años en los que murieron todas esas personas queridas cuyas historias nadie quiso contarles.”

Los besos en el pan no es simplemente una novela con la que puedes disfrutar leyendo. Nos encontramos con retazos de historias entrelazadas en las que es muy fácil identificarse como un integrante más, y que desembocan con una perfecta armonía, en una visión global de las vidas de los personajes que participan en ella. Hablamos de un barrio normal en el centro de Madrid, con personas normales que llevan viviendo toda la vida en él, que llevan vidas normales, empapadas en los problemas del día a día. Es sencillo sentirnos identificados con este barrio del centro de Madrid, con estas personas que llevan viviendo toda la vida en él, estas vidas normales e incluso estos problemas, porque son el reflejo de la realidad y del vaivén de lo cotidiano.

Nuestro título remite a un pasado no tan lejano, habiendo aún personas que lo recuerdan, y a la que pretende ser su equivalencia en el presente. Pero nos damos cuenta de que, inevitablemente, los problemas existentes entre estas dos crisis, la que vivieron nuestros abuelos y la que se está dando hoy en día, se han transformado. Antes, en la época de nuestros mayores, entre las grandes preocupaciones se encontraban el hambre, la emigración con baja cualificación cuyo único objetivo era enviar dinero para mantener a tu familia, los familiares que morían en la guerra demasiado jóvenes, las limosnas en las calles y el terror al régimen. Esos problemas ahora se han convertido en hipotecas que no se pueden terminar de pagar sobre esa casa que compramos en la playa y de la que ni siquiera disfrutamos, recortes en educación y sanidad, disminución del sueldo, despidos (o el miedo al despido), transexualidad, corrupción, enfermedades, desahucios, “fuga de cerebros”, contrabando, emigración rural e incluso en un segundo plano, pero presente, el fanatismo religioso.

En algunos momentos podemos llegar a sentirnos perdidos ante la ingente cantidad de personajes que se nos presentan, pero la autora, con gran maestría, transforma lo que comienza siendo un galimatías en una obra de arte, relacionando todo tan sutilmente que cuando nos damos cuenta, tenemos un árbol genealógico en nuestra cabeza.

La presente que nos ocupa, Los besos en el pan, se trata de una novela alegre y triste, amable y dura, dulce y amarga, muy recomendable si queremos echar un buen rato, fácil y rápida de leer (que no significa ligera), si nos apetece acercarnos a la realidad que nos rodea. Desde el primer momento nos damos cuenta de que este barrio del centro de Madrid podría ser cualquier barrio de cualquier ciudad de España, los personajes protagonistas de las historias podrían ser nuestros familiares, nuestros compañeros, esa persona que te vende el pan todos los días con una sonrisa o el vecino con el que intercambias un tímido “Buenos días” cuando te lo cruzas en el rellano. Del mismo modo que los problemas que se analizan a lo largo de la novela, podrían sucederle a cualquiera el día menos pensado.

¿Qué puede llegar a ocurrirles a los vecinos de un barrio cualquiera en estos tiempos difíciles? ¿Cómo resisten, en pleno ojo del huracán, parejas y personas solas, padres e hijos, jóvenes y ancianos, los embates de esta crisis?
Los besos en el pan cuenta, de manera sutil y conmovedora, cómo transcurren varias vidas: la de una familia que vuelve de vacaciones decidida a que su rutina no cambie, la de un recién divorciado al que se oye sollozar tras un tabique, la de una abuela que pone el árbol de Navidad antes de tiempo para animar a los suyos, la de una mujer que decide reinventarse y volver al campo para vivir de las tierras que alimentaron a sus antepasados… En la peluquería, en el bar, en las oficinas o en el centro de salud, muchos vecinos, protagonistas de esta delicada novela coral, vivirán momentos agridulces de una solidaridad inesperada, de indignación y de rabia, pero también de ternura y tesón. Y aprenderán por qué sus abuelos les enseñaron, cuando eran niños, a besar el pan.
– Los besos en el pan –

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